Edinanci Silva, la judoca que regala las medallas que gana
20/07/2007 - 21:39(GMT)
Hernán Bahos Ruiz Río de Janeiro, 20 jul (EFE)- Edinanci Silva, la primera brasileña que conquista dos medallas de oro en judo en la historia de los Juegos Panamericanos es, quizá, la única deportista en el mundo que no tiene apego por el metal.
La judoca suele regalar las medallas que conquista con mucho sudor y lucha a sus parientes y amigos.
Y la suerte de la presea obtenida hoy en la final de los medio-pesados de los XV Juegos Panamericanos parece que no será distinta a la de las otras.
La también campeona en la categoría de hasta 78 kilos de los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003 bajó hoy del podio y se despojó de la medalla que minutos antes le habían colgado por su victoria por "ippon" sobre la actual campeona mundial, la cubana Yurisel Laborde.
Fue un triunfo más fácil de lo esperado, pues Laborde le había ganado tres de los cuatro combates que habían sostenido en el año.
Al final, la emoción se apoderó de las dos colosales judocas y les robó abundantes lágrimas.
Edinanci Fernandes da Silva recordó a los casi 200 muertos que dejó el accidente del avión de la aerolínea Tam, el martes pasado en el aeropuerto Congonhas de Sao Paulo, y a ellos dedicó su victoria.
Laborde casi no pudo explicar su decepción con el resultado que dejó la impresión de estar en un nivel muy inferior al de su adversaria.
Un poco más calmada, la brasileña nacida hace 30 años en la empobrecida localidad de Souza, en el interior del estado nororiental de Paraíba, recordó su infancia pobre, los problemas de salud que felizmente la llevaron a practicar el judo y las dificultades que afrontó para tomar las clases.
Tenía que caminar a diario tres kilómetros para ir a la academia.
A pesar de los años difíciles, reiteró que se siente orgullosa de sus orígenes, de los retos que le planteó su vida pobre y del sueño de ver a sus paisanos siguiendo su ejemplo de sacrificio.
"Tengo orgullo de haber nacido en Paraíba. Dejo siempre claro de donde vengo, cuáles son mis orígenes para que la gente entienda que la vida hay que aprovecharla y las dificultades son para superarlas", manifestó durante una conferencia de prensa.
Entre los obstáculos que ha debido superar, destaca la lucha literal que planteó contra la genética para demostrar en 1996 a las autoridades deportivas internacionales que es mujer y lo que para ella era hasta hoy "una falta de suerte total".
La joven que reside desde hace trece años en Sao Paulo se sometió a varias operaciones para eliminar unas protuberancias que en apariencia eran testículos y disminuir el 80 por ciento de testosterona (hormona masculina) que le dio un cuerpo musculoso y una fuerza que ya envidiaría cualquier hombre.
Para los Juegos Olímpicos de Atlanta, los primeros en su carrera, tuvo que pasar por una prueba para confirmar su condición sexual, hecho que la dejó seriamente afectada y le impidió ofrecer buenos resultados.
Cuatro años después, en los Juegos Olímpicos de Sydney, una lesión la volvió a sacar del camino al podio.
En los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 llegó en gran forma física y psicológica pero aún así perdió las peleas que le pudieron haber dejado, al menos con el bronce.
"Todo esto que pasó fue producto de la mala suerte. Ahora puedo decir que he encontrado otros caminos para superar la decepción de aquellos resultados", dijo Edinanci al comentar el nuevo tipo de preparación física que viene cumpliendo y que le ha dado explosión y más velocidad.
"Antes mis peleas eran lentas, me costaba encontrar el golpe.
Ahora tengo mayor disposición y agilidad para sorprender", dijo al aludir al corto tiempo que necesitó para vencer a sus oponentes, especialmente a la guatemalteca Mirla Nolberto, que apenas le aguantó nueve segundos.
Obtenido el segundo oro en Juegos Panamericanos, Edinanci, ya sin la medalla en el cuello, afirmó que "la página de esta historia ya pasó".
Seria, sin ninguna sonrisa, con voz firme, Edinanci mira al horizonte cuando responde. Ahora quiere volver a casa, a su guitarra y las canciones secretas que compone mientras llega la hora de volver a la lucha en busca del metal que suele dejar a un ser querido. EFE hbr/jmg (con fotografía)
Terra/EFE
http://www.terra.com/deportes/articulo/html/fox422178.htm